miércoles, 27 de agosto de 2008

SAINT MALO - Bretana









En la región de la Bretaña Francesa, en la costa, podemos encontrar pequeñas ciudades con una historia que ha dejado una huella perfectamente conservada.


Ejemplo de ello es la ciudad portuaria de Saint Malo, que conserva una increíble ciudad amurallada del siglo XIII. La denominada ciudad corsaria tiene tras de sí una dinámica histórica turbulenta, llena de declaraciones de independencia, sitios, piratas e incluso un gran incendio que destruyó la mayor parte de la ciudad que ha sido fielmente reconstruida.







Al noroeste de Francia, a algo más de 400 kilómetros de Paris, se halla situada la amurallada ciudad de Saint Malo, antigua fortificación que, frente al canal de la Mancha, parece aun hoy estar dispuesta a resistir el ataque de los piratas ingleses.


El puerto de Saint Malo fue uno de los más importantes de Francia en los siglos XVII y XVIII y, destruido casi por completo por los alemanes en la 2da Guerra Mundial y reconstruido posteriormente, es actualmente uno de las paradas turísticas más importantes de la conocida como Bretaña Francesa.




Lo más interesante que se puede hacer en este idílico paisaje entre natural y artificial es simple, pasear. Ser un mero observador de lo que te rodea es un auténtico lujo cuando se recorren las calles intramuros de esta villa siempre aderezada por músicos callejeros, atardeceres serenos, un elevado malecón donde el tiempo se detiene y los barcos que uno no sabría datar pero que asisten impasibles a el paso del tiempo.







Ya dentro de la ciudad, nos hallaremos ante un sinfín de calles estrechas donde la cultura celta se respira en cada rincón y podrás seguir las huellas dejadas por marineros y corsarios.


Por si esto no fuera poco siempre se puede salir de los muros y acercarse a la playa, una de las más tranquilas, poco transitada y agradable de toda la zona Bretaña.

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